El dolor crónico y sus dimensiones.

 

El dolor es una forma de defensa de nuestro cuerpo contra cualquier tipo de daño o lesión que podamos sufrir. Por ejemplo, nos duele cuando nos golpeamos, cuando nos quemamos, cuando nos pinchamos, etc. Este dolor nos avisa de que algo no va bien y es entonces cuando podemos reaccionar para evitarlo, ya sea retirando la mano del fuego o de una aguja.

De esta forma, el dolor nos previene de un daño o lesión que puede llegar a ser mucho mayor si no tuviéramos la capacidad de recibir esa señal dolorosa. Se trata de uno de los mecanismos de protección más importantes que tenemos en nuestro organismo.

Otro punto importante a conocer sobre el dolor es que se trata de una experiencia absolutamente subjetiva, es decir, el mismo grado de dolor se siente totalmente diferente por cada persona. Cada individuo siente el dolor de una manera distinta: unos lo sienten más y otros lo sienten menos. Esto depende de multitud de factores, entre ellos quizá hereditarios, genéticos, medioambientales, etc.
Hablando más concretamente sobre el dolor, es decir, aquel dolor que dura más de 3 meses y se cronifica, por tanto, en el tiempo, se conoce que tiene varias dimensiones o aspectos. Se habla habitualmente de las 3 dimensiones del dolor crónico.

En primer lugar, el dolor tiene una dimensión sensitiva, que es la encargada de transmitir la señal dolorosa desde el lugar donde se produce el daño (golpe, quemadura, pinchazo, etc) a través de los nervios hasta el cerebro, donde se hace consciente la sensación de dolor. Esta dimensión nos dice cómo es el dolor, de dónde procede, sus características (si es opresivo, quemante, etc).

dolor crónico

En segundo lugar, el dolor tiene una dimensión cognitiva o del conocimiento. Es decir, la forma de “vivir” o experimentar el dolor depende también de factores culturales y de la conducta de cada persona, como las experiencias previas sufridas de dolor (en cirugías previas, por ejemplo), en la capacidad de autocontrol, etc.

En tercer lugar, está la dimensión afectiva y emocional del dolor. Es decir, todas las emociones y sentimientos de cada persona que le llevan a “tomarse” el dolor de una determinada forma, subjetivamente distinta. Así, se conoce que los pacientes que sufren alteraciones emocionales como ansiedad y depresión, van a sufrir más dolor, más intensidad y durante más tiempo.

Se hace esencial comprender las diversas dimensiones o aspectos del dolor crónico, ya que la medicina tradicional “sólo” trata el aspecto sensitivo, a base de medicamentos (analgésicos). Pero raramente trata las otras dimensiones del dolor mediante un psicólogo especialista en dolor, que pueda mejorar las dimensiones cognitiva y emocional del dolor.

Así, muchas veces nos encontramos con pacientes que, aunque estén bien tratados con fármacos y dosis adecuados, no mejoran. Porque los aspectos conscientes y subconscientes del dolor permanecen iguales, sin tratar.

Te invito a solicitar alivio contra tu dolor de forma multidisciplinar, en la que puedas ser atendido por médicos, psicólogos y fisioterapeutas al mismo tiempo, de forma conjunta.