Vídeos de medicina

Información a pacientes.

Información veraz sobre dolor crónico.

Vídeos medicina

Vídeo Lumbagia 1.

El dolor lumbar es, sin duda, el dolor más frecuente que se atiende en cualquier unidad de dolor. Afecta a una inmensa mayoría de la población en algún momento de su vida y causa gran número de bajas e incapacidades laborales, con lo que se ha convertido en uno de los principales problemas de salud, por sus consecuencias sanitarias, sociales, laborales y económicas.

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En este primer video, hablaremos fundamentalmente de una de las causas más frecuentes del dolor lumbar: el disco intervertebral, que actúa como amortiguación entre vértebras y ayuda a soportar el peso del cuerpo. Las protrusiones y hernias discales no son más que la alteración o la deformación de este disco, lo que puede producir tanto un dolor lumbar, como un dolor irradiado hacia las piernas, con lo que se denomina clínica neuropática, es decir, acompañado de sensación de adormecimiento, pinchazos, hormigueos, sensación de quemazón o frialdad, descarga eléctrica, etc. se trata habitualmente con fármacos antidepresivos o anticonvulsivantes, ya que los antiinflamatorios suelen producir escaso o nulo alivio en este tipo de dolor.

Vídeo Lumbagia 2.

En este video, se definen otras formas de lumbalgia crónica más específicas. En primer lugar, la estenosis de canal lumbar, que consiste en el “estrechamiento” de los orificios por donde salen las raíces nerviosas desde la médula espinal hacia las piernas, que puede ser desencadenado por una o varias causas, tales como protrusiones o hernias discales, artrosis, etc. Es más típico de gente de edad más avanzada y suele producir una clínica típica de mayor dolor durante la deambulación, al andar, con necesidad de pararse cada poca distancia.

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En segundo lugar, vamos a hablar del llamado síndrome de espalda fallida, que consiste en la persistencia o empeoramiento del dolor lumbar una vez que ya se ha sometido a una intervención de la zona lumbar. Se observa con relativa frecuencia que, tras la cirugía, el paciente vuelve con un dolor similar o bien con uno diferente al previo, posiblemente causado por una nueva protrusión o hernia discal en un espacio vecino o bien por la cicatriz (fibrosis) que ha dejado la propia cirugía a nivel del espacio epidural.

En tercer lugar, el dolor facetario, es decir, el dolor causado por la inflamación o degeneración de las pequeñas articulaciones que unen entre sí las vértebras, que afecta sobre todo a gente de mayor edad, ya que habitualmente depende de la artrosis lumbar.

Por último, el dolor sacroilíaco, es decir, el dolor originado en la articulación entre el sacro y el hueso ilíaco de la pelvis, cuyo dolor es típicamente mecánico, al realizar determinados movimientos o al incorporarse, y se localiza a punta de do sobre esta articulación. Se deben descartar enfermedades reumatológicas, en las que es frecuente.

Vídeo Fribromialgia, artrosis y enfermedades reumatológicas.

En este video, hablamos en primer lugar de la fibromalgia, un síndrome caracterizado por un dolor osteomuscular generalizado, es decir, en el que puede dolor casi cualquier parte del cuerpo. Se trata de un dolor intenso, cambiante, errático, sobre todo a nivel de cuello, región lumbar, rodillas, caderas y manos. La fibromialgia se suele acompañar de una sensación de cansancio crónico, cefalea, diarrea o estreñimiento, ansiedad, insomnio, etc., de la cual no se conoce aún la causa. Su diagnóstico es clínico, es decir, según sus síntomas, y su tratamiento es tan sólo sintomático, es decir, va sólo destinado a aliviar el dolor, lo que habitualmente resulta también complicado.

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En segundo lugar, hablamos de las enfermedades reumatológicas, como la artritis reumatoide y la espondilitis anquilopoyética, que son enfermedades que causan dolor a nivel de diversas articulaciones y huesos del cuerpo, de base genética. Suele manifestarse un mayor dolor a nivel de columna lumbar y región sacroilíaca, caderas, rodillas y manos, con una importante desviación de los dedos. Aunque presentan un dolor basal y continuo, pueden cursar en brotes o crisis más agudas, en las cuales son útiles los antiinflamatorios a dosis más elevadas.

Por último, la artrosis, una enfermedad más típica del sexo femenino y en edades avanzadas, con una afectación que puede llegar a casi cualquier articulación del cuerpo, sobre todo a nivel lumbar, caderas y rodillas, debido al desgaste del cartílago que amortigua el movimiento. En general, progresa con la edad y no tiene un tratamiento específico, por lo que se suele tratar con antiinflamatorios durante periodos más prolongados.

Vídeo Dolor neuropático.

En este video, hablamos del dolor neuropático, es decir, del dolor originado por la manipulación, alteración o lesión de un determinado nervio o estructura nerviosa. Se trata de un tipo específico de dolor quizá no tan conocido como otros, aunque está presente en situaciones tan distintas como la lumbociatalgia (dolor lumbar irradiado a miembros inferiores), cervicobraquialgia (dolor cervical irradiado a miembros superiores), dolor tras una intervención quirúrgica (dolor post-mastectomía, post-toracotomía, post-herniorrafia, etc.), dolor tras una infección activa por virus herpes (dolor post-herpético), dolor en manos y/o pies debido en pacientes diabéticos con mal control o de larga evolución (polineuropatía diabética), etc.

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Su diagnóstico es clínico, es decir, se llega a él por los síntomas que presenta el paciente, que pueden ser tanto negativos, como adormecimiento, entumecimiento, hipoestesia (notar menos de lo normal un estímulo al tacto); o bien, positivos, como que un suave estímulo al tacto se note en exceso (hiperalgesia) o incluso en doloroso (alodinia). Su diagnóstico no es a veces fácil, lo que retrasa y empeora su pronóstico. Su tratamiento se realiza habitualmente con fármacos anticonvulsivantes y antidepresivos; o bien con cremas tópicas de anestésico local y de capsaicina.

Vídeo cefaleas/dolor facial.

En este video, hablamos de los diversos dolores que afectan a cabeza y cara. En primer lugar, se debe distinguir entre los diferentes tipos de dolor de cabeza (cefalea) que existen y que afectan a un gran parte de la población en algún momento de la vida, siendo quizá la cefalea tensional, por estrés personal o laboral, el más frecuente.

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La migraña es un tipo específico de cefalea que se caracteriza por tener un dolor hemicraneal, es decir, de un lado de la cabeza, de forma pulsátil, que se puede agravar con la luz o el ruido. La migraña y la cefalea crónica pueden ser difíciles de tratar, requiriendo incluso varios fármacos, durante largos periodos de tiempo y con una escasa eficacia. Las infiltraciones pericraneales con toxina botulínica se han mostrado eficaces.

Existe un tipo específico de cefalea que se denomina neuralgia de Arnold. Se trata de una cefalea que se origina en el cuello y que se irradia hacia la nuca, región occipital y cabeza. Este dolor se transmite habitualmente a través de unos nervios llamados nervios occipitales, mayor y menor, al encontrarse irritados o atrapados entre los diferentes vientres musculares que los rodean a nivel cervical.

Por último, la neuralgia del trigémino, que es uno de los nervios que recogen la sensibilidad de gran parte de la cara. Se trata de una entidad rara, pero que puede ser muy incapacitante para el paciente, ya que la intensidad de este dolor puede llegar a ser enorme, tanto en su dolor basal o continuo, como cuando sobrevienen las crisis agudas. La causa suele permanecer desconocida, su diagnóstico es fundamentalmente clínico y su tratamiento, de difícil control, puede requerir múltiples fármacos, con una escasa eficacia.

Vídeo dolor oncológico.

La presencia de dolor dentro de un proceso oncológico es variable, dependiendo del tipo y de la extensión de la enfermedad, y de su localización. El dolor puede ser el síntoma principal en el 40% de los pacientes oncológicos en tratamiento y el 75% en enfermedad avanzada. El dolor oncológico resulta complejo, ya que es habitualmente multifactorial, es decir, tiene diferentes causas: la presión que ejerce el crecimiento del tumor sobre tejidos vecinos, por el propio tratamiento de la enfermedad (cirugía, radioterapia o quimioterapia), etc.

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El dolor oncológico puede empeorar de forma especialmente negativa otras dimensiones de la vida diaria, como el sueño, el apetito, la actividad física, las relaciones sociales; y, en general, la calidad de vida. Además, en muchas ocasiones, en el paciente oncológico también puede coexiste un dolor crónico previo e independiente de la enfermedad, como artrosis, cefalea, lumbalgia, etc.

Vídeo técnicas intervecionistas (infiltraciones).

En el tratamiento del dolor crónico, se dispone de múltiples tipos de infiltraciones, muy distintas entre sí, en función del tipo de dolor, la localización, duración e intensidad del dolor, el tipo de paciente, etc. resulta esencial, por tanto, saber cuál es el diagnóstico del dolor crónico de cada paciente para, así, poder recomendar la mejor técnica posible, adaptada a su dolor.

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En general, en la mayoría de las infiltraciones sobre nervios, articulaciones y músculos, se administran fármacos como anestésicos locales y corticoides de larga duración, se dispone actualmente de otros medicamentos, que pueden mejorar o prolongar el beneficio, tales como ácido hialurónico en rodilla y cadera; toxina botulínica en músculos como cuadrado lumbar, psoas y piramidal; la ozonoterapia, sobre músculos principalmente; y el plasma rico en plaquetas de la sangre del propio paciente para artrosis de rodilla o lesiones tendinosas.

Existen otras técnicas sobre la médula espinal para el tratamiento del dolor por protrusiones o hernias discales, como pueden ser las infiltraciones epidurales (a nivel caudal, lumbar, dorsal o cervical, según la patología), el bloqueo radicular selectivo o el bloqueo del ganglio de la raíz dorsal. En determinados casos de estenosis de canal lumbar y de síndromes de espalda fallida, se pueden utilizar técnicas más avanzadas, y la vez más invasivas, como la epidurolisis y la epiduroscopia, con el fin de visualizar de forma más directa el espacio epidural del paciente como causa de su dolor.

Finalmente, se encuentran una serie de técnicas mucho más específicas e invasivas, como pueden ser: los bloqueos celíaco, esplácnico e hipogástrico en algunos tumores de origen intraabdominal; y la implantación de una bomba intratecal de morfina y los electrodos epidurales en determinados tipos de dolor incontrolables de otra forma.

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